En
las primeras declaraciones sobre los derechos humanos, la comunidad
mundial reconoció la prioridad que debe recibir la protección
de los derechos de la infancia. Por supuesto, los gobiernos deben respetar
los derechos de todos sus ciudadanos, no solamente los de los niños.
Pero hay razones muy sólidas que sustentan la necesidad de considerar
los derechos de los niños como un caso especial:
Los niños
son individuos.
Tienen la misma categoría que los adultos como miembros del
género humano. Los niños no son las posesiones de sus
padres ni del estado, ni tampoco son personas en formación.
Los gobiernos están moralmente obligados a reconocer toda la
gama de los derechos humanos de los niños. En el marco de la
definición de niño que establece la Convención,
es decir, toda persona menor de 18 años, es preciso tener en
cuenta a una gran proporción de la población mundial.
El desarrollo
saludable de los niños es fundamental para el bienestar futuro
de cualquier sociedad.
El UNICEF responde las necesidades de los niños en las
situaciones de emergencia, pero la mayor parte de las actividades
del UNICEF están basadas en una perspectiva a largo plazo que
procura combatir las "emergencia silenciosas" como la enfermedad,
la desnutrición y la pobreza que amenazan el futuro de los
niños y las sociedades en todo mundo.
Los niños
comienzan sus vidas como seres
completamente dependientes.
Los niños dependen de los adultos para su crianza y para recibir
la orientación necesaria a fin de crecer y obtener su independencia;
son normalmente los adultos de las familias de los niños quienes
se encargan de esta crianza, pero cuando las personas responsables
primordialmente de la atención no pueden satisfacer las necesidades
de los niños, es la sociedad quien tiene que cumplir la misión.
Debido a que se encuentran todavía en un proceso de desarrollo,
los niños son especialmente vulnerables más que los
adultos a las condiciones inadecuadas de vida como la pobreza, la
atención deficiente de la salud, la nutrición, el agua
potable, la vivienda y la contaminación del medio ambiente,
y estas condiciones ponen en peligro a su vez el desarrollo físico,
mental y emocional de los niños.
Las medidas
o falta de medidas de los gobiernos tienen mayores repercusiones sobre
los niños que sobre cualquier otro grupo de la sociedad.
Prácticamente todas las esferas de política de los gobiernos
(por ejemplo la educación, la salud pública, etc.) afecta
de algún modoa los niños, ya sea directa o indirectamente.
Pero en muchos países del mundo, los encargados de formular
las políticas se olvidan de tener en cuenta a los niños,
y amenazan su futuro. Un planteamiento tan corto de vista tiene repercusiones
negativas sobre el futuro de todos los miembros de la sociedad al
producir políticas que no dan los resultados apetecidos.
Los puntos
de vista de los niños se escuchan y se toman en cuenta muy
pocas veces en el proceso político.
Por lo general, los niños no votan y no participan de otro
modo en el proceso político. Aunque muchos Estados han comenzado
a escuchar seriamente los puntos de vista de los niños en muchas
cuestiones importantes expresadas en los hogares y las escuelas, en
las comunidades locales e incluso los gobiernos el proceso de cambio
se encuentra todavía en sus primeras etapas.
Muchos cambios
que se producen la sociedad tienen una repercusión desproporcionada
y a menudo negativa
sobre los niños.
Estos cambios incluyen la transformación de la estructura familiar,
la mundialización, el cambio en los modelos de empleo y la
reducción de la red de bienestar social en muchos países.
Los niños son unos barómetros muy sensibles ante los
cambios sociales y económicos y las repercusiones de estos
cambios pueden ser particularmente devastadoras en las situaciones
de conflicto armado y de otras emergencias.
Los costos
para una sociedad que no es capaz de atender adecuadamente a sus niños
son enormes.
Los gobiernos son conscientes de los resultados de las investigaciones
sociales que indican que las experiencias más tempranas de
los niños en el marco de la familia y las que obtienen con
otras personas encargadas de la atención influyen de manera
notable en el rumbo futuro de su desarrollo. La forma en que los niños
se desarrollen definirá en el futuro si estos niños
hacen una contribución neta a la sociedad o representan un
enorme costo durante el resto de sus vidas.
La tendencia
mundial hacia la urbanización ha supuesto un grave costo para
los niños.
Los cambios en la economía mundial, las condiciones meteorológicas
desfavorables y la repetición de los conflictos armados han
conducido en los últimos años a un rápido crecimiento
de las zonas urbanas en todo mundo. Con casi la mitad de la población
urbana del mundo en desarrollo sumida en la pobreza, la situación
de los niños empeora a menudo cuando las familias se trasladan
desde el campo a las grandes ciudades. Los sueños de mejorar
las condiciones de vida suelen desmoronarse tras estos traslados,
mientras los padres y los niños pierden los sistemas de apoyo
con la ruptura de la familia ampliada. Una de las señales más
conspicuas de la pobreza de los tugurios urbanos es la presencia de
niños en la calle, recogiendo basuras, pidiendo limosna, vendiendo
materiales usados y ofreciendo sus servicios.