Explotación sexual de niñas, niños y adolescentes,
una cruel realidad
Por: Rocío Rodríguez
García
Casa Alianza - Covenant House América Latina)
Se está acostando el sol en San José de Costa Rica y
para Lilliana, apenas empieza el día. Ella sale a trabajar
a las seis de la tarde, lleva enaguas cortas, una pequeña blusa,
tacones altos, una mirada cansada.
Lilliana esta
noche sale a vender su cuerpo a cualquier postor, a quien quiera pagarle
por sus servicios, ella tiene diferentes tarifas por cobrar, si quiere
sexo oral, le cobra 5000 colones, unos $15 dólares, si quiere
sexo completo, como lo llama ella, le costará unos 15 mil colones,
menos de $50 dólares.
Ella ve acercarse
lujosos carros a su esquina, sujetos de corbata, extranjeros llenos
de dólares que andan en busca de su inocencia.
Lilliana tiene
que trabajar porque en su casa la espera su mamá, una mujer
que además tiene otros cuatro hijos, y depende del dinero que
lleve Lilliana para sobrevivir. Trabaja de seis de la tarde a dos
de la mañana, porque después de las dos, ella y sus
otras amiguitas se dedican a jugar a las escondidas en la calle, a
darse bromas, a comerse cualquier cosa que les quite el hambre y es
que Lilliana,
solo tiene 11 años.
Esta triste realidad
es una entre mil en Costa Rica. Otras muchas niñas, niños
y adolescentes son reclutadas por medio de anuncios de empleos en
los periódicos locales, que prometen ingresos altos solo por
ser guías turísticas, otras más son reclutadas
por los propios proxenetas en las calles de San José, quienes
les ofrecen ingresos económicos a cambio de sus pequeños
cuerpecitos.
Los turistas
sexuales y los proxenetas están proliferando en Costa Rica,
las autoridades gubernamentales cometieron el error de negar las dimensiones
del problema y hasta aseguraron hace dos años que el turismo
sexual era insignificante.
El turismo es
la mayor fuente de divisas de Costa Rica, esto alegra al gobierno,
pero entristece enormemente a cientos de niñas y niños
que tienen que vender su cuerpo, para poder sobrevivir. La parte más
frágil, la más olvidada, la que apenas empieza a aparecer
en censos y estadísticas, es la que más sufre, nuestras
niñas y niños de la calle, los eternos olvidados de
siempre.
El constante
y creciente aumento de casos de explotación sexual contra niñas,
niños y adolescentes, y las constantes denuncias que llegan
a nuestra organización, nos ha llevado a trabajar fuertemente
en formas de prevención, intervención y control de la
explotación sexual de personas menores de edad.
En Casa Alianza
estamos decididos a darle una mano a tantas y tantos niñas
y niños que se los está robando la falta de controles
gubernamentales, la indiferencia, la falta de compromiso de los pueblos
que ven como son explotados y solo atinan a acelerar su paso, a desviar
sus miradas.
En Costa Rica
trabajamos en estrecha relación con la Fiscalía de Delitos
Sexuales, con los agentes del Centro de Información de la Fuerza
Pública, somos miembros de la Comisión Nacional de Trabajo
contra la Explotación Sexual de Niños, Niñas
y Adolescentes.
Nuestro trabajo
consiste en la recepción de denuncias, las personas llaman
a nuestra oficina y recibimos sus denuncias en el anonimato, lo que
nos permite obtener datos que de manera nominal no obtendríamos
por el temor de la ciudadanía ante estos poderosos abusadores
de menores. Una vez recibida la denuncia procedemos a realizar una
investigación minuciosa de los hechos para elevar de inmediato
la denuncia judicial formal ante la Fiscalía de Delitos Sexuales,
quienes proceden legalmente en contra de los explotadores de menores.
Sin embargo también
hemos tenido factores externos que han dificultado nuestra labor,
este domingo recién pasado, me encontraba en la localidad de
Quepos, una zona costera, en la que la explotación sexual de
menores es palpable.
Cuando nos disponíamos
a regresar a San José, encontramos a tres extranjeros, convenciendo
a tres niñas de once y doce años para que mantuvieran
relaciones sexuales con ellos. Las niñas, accedieron a sus
peticiones y los acompañaron hasta un hotel, el dueño
del hotel, no se preocupó de ver entrar a la habitación
a esas tres niñas que cambiaron sus muñecas por sexo,
que vendieron su inocencia para engañar a sus estómagos
con un poco de comida barata.
Constatados los
hechos, me dirigí a las oficinas del Organismo de Investigación
Judicial de la zona, los agentes se mostraron preocupados y dispuestos
a colaborar de inmediato, el juez estaba listo para firmar una orden
de allanamiento y poder detener a los perpetradores de estas tres
inocentes víctimas.
Sin embargo,
los minutos se convirtieron en horas, la fiscal de Delitos Sexuales
de Quepos, llegó dos horas y media después de haber
interpuesto la denuncia, ella alegó en ese momento que estaba
en la playa y había olvidado su celular en el carro.
Como es de suponer, tres horas después ya no estaban las niñas
en el hotel y los extranjeros se habían marchado, manchando
una vez más a nuestras niñas y sintiéndose dueños
de un sector de la población que está completamente
desprotegido y olvidado, las niñas y niños de las calles
de Costa Rica.
El aumento de
la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes
en Centroamérica y México, se ha dado a raíz
de las medidas tomadas por algunos países asiáticos
en contra del turismo sexual infantil y de la falta de autoridad de
los entes encargados de imponer justicia en nuestras naciones, las
legislaciones en la mayoría de los países son blandas,
y en los que existe una legislación más fuerte muchos
de los proxenetas siguen llenando sus bolsillos de dinero, los pedófilos
y degenerados sexuales continúan robando inocencia e infancia
a personas menores de edad, la impunidad y la indiferencia están
ganando terreno ante este enorme flagelo que no solo nos está
despojando de nuestras niñas y niños sino que también
nos está robando el orgullo y la dignidad a nosotros, a nuestros
gobiernos los encargados de velar por sus vidas, por su derecho a
ser niños y niñas.
En Casa Alianza
no descansaremos, no detendremos la lucha ante nada, ni nadie, no
seremos traidores con nuestras niñas y niños.
Exigiremos que
sean respetados los derechos de las niñas y los niños,
haremos que las autoridades cumplan a cabalidad con la defensa de
estos inocentes, perseguiremos a quienes se dan el derecho de dañar
la inocencia de cientos de víctimas de explotación sexual.
Tenemos que hacer
conciencia en la ciudadanía para que colabore en la erradicación
de este mal, no podemos permitir que la gente siga pasando junto a
los niños y niñas de la calle y vuelva su mirada ignorando
el dolor y el sufrimiento que ellos tienes.
Tenemos que desenmascarar
a quienes utilizan a los niños y niñas, encarcelarnos
y demostrarles que nuestra infancia se respeta.
Si nos abocamos
todos y todas, ciudadanía, organizaciones defensoras de la
niñez y autoridades a combatir con fuerza, con razón
y con determinación el abuso y la explotación sexual,
si tan solo rescatamos a una de éstas víctimas, le enseñaremos
a las niñas y los niños de la calle que no están
solos, le demostraremos a sus asesinos que la infancia y la inocencia
no tienen precio.
Foro Explotación y Turismo Sexual,
Ciudad de México
28 de Marzo del 2000
Casa Alianza, Oficina Regional. Costa Rica