¿Cómo los jóvenes son víctimas
de abusos o explotación?
Los
niños deberían esperar llegar a la edad adulta en un entorno
seguro y que le brinde todo su apoyo, ser alimentados, vestidos y cuidados,
recibir un apoyo y un amor incondicional de por lo menos un adulto,
y tener totalmente la oportunidad de jugar y de recibir una educación
con otros menores de su edad. Tienen derecho a esperar que mientras
se convierten en adultos desarrollarán sus potencialidades y
recibirán una educación que les prepare a la vida adulta,
de modo que puedan ganarse su vida y, si lo desean, formar su propia
familia. Tienen derecho a esperar amar y ser amados, a ser protegidos
y a que se le brinde la oportunidad de hablar, de elegir y de actuar
por sí mismos de acuerdo con su edad. En resumen, deberían
tener derecho a la supervivencia, al desarrollo y a la participación.
No vivimos en un
mundo que conceda este mínimo bagaje a todos los niños.
En efecto, el método más ampliamente aceptado para medir
la pobreza de un país es medir el número de niños
que mueren antes de cumplir los cinco años.
En las comunidades desfavorecidas, a menudo los niños sufren
de desnutrición y carecen de una vivienda adecuada, son víctimas
de enfermedades que pueden evitarse o curarse. No tienen acceso a agua
potable ni a buenas condiciones de salubridad. En las zonas de conflicto
o como refugiados, los niños carecen de la educación que
se supone ha de prepararles para la vida.
Muchos niños carecen de educación y del derecho de jugar,
porque tienen que trabajar a una edad demasiado temprana. Las niñas
tienen mucho mayores probabilidades de verse obligadas a abandonar la
escuela para hacerse cargo de las labores domésticas a una edad
muy temprana.
Se abusa de los
niños física y sexualmente en todo tipo de comunidades
y en todo tipo de países, y a menudo este hecho se esconde y
se niega. La mayor parte de los abusos se producen dentro del hogar
por personas emparentadas o conocidas del niño. Las conferencias
y los acuerdos internacionales han hecho hincapié en la explotación
comercial de los niños. Ello se debe a que los niños son
cada vez más blanco de esta industria y porque esta explotación
cínica y organizada de los niños requiere tomar medidas
tanto a nivel internacional como nacional. No obstante, en el momento
de planificar o trabajar en un reportaje acerca de los abusos contra
los niños, es importante recordar el grado de abuso escondido
que existe en la comunidad, ya sea en el seno de las familias o en las
instituciones. Este abuso parece tener lugar en todo tipo de sociedades
y ha de hacerse hincapié en que no se trata de un problema particularmente
relacionado con los países en desarrollo o pobres. Sin embargo,
la explotación comercial de los niños afecta a las familias
que viven en la miseria, ya sea que vivan en países pobres o
en comunidades desfavorecidas de países ricos. Posiblemente,
los niños corran mayores riesgos de padecer todo tipo de explotación
donde existen comunidades pobres en el seno de países ricos (como
los Estados Unidos o en Europa), o donde existen países empobrecidos
que colindan con vecinos más ricos, como por ejemplo en el caso
de los niños de Albania que son objeto de trata en Grecia o Italia.
Los estudios realizados con adultos, en los países occidentales
ricos o en países en desarrollo más pobres indican que
por lo general se subestima el grado de abuso sexual que padecen los
niños y que se da a conocer poco.
¿Por
qué se producen los abusos?
La responsabilidad
primera de defender los derechos de los niños incumbe a los adultos,
padres, familiares, comunidades, el Estado. Los niños corren
un riesgo porque el mundo adulto ha fallado de alguna manera. Informar
sobre los derechos de los niños rara vez puede hacerse sin informar
sobre la situación de su comunidad. ¿Cuáles son
las presiones que hacen que en los países con libre venta de
armas algunos jóvenes acaben en bandas armadas? ¿Por qué
se obliga a las niñas abandonar la escuela con mayor frecuencia
que a los niños? ¿Qué pasa con los niños
cuyas madres son enviadas a la cárcel? ¿Qué es
lo que hace que esa madre utilice a su hijo para mendigar en las calles?
¿Por qué, si amamos a nuestros hijos, los golpeamos con
tanta frecuencia? ¿Ayudan nuestros servicios sociales a las familias
a proteger a los niños o las ayudan a desintegrarse? ¿Qué
pasa detrás del muro de esa institución en la internamos
a los niños que padecen discapacidades?. Estas
preguntas no incumben únicamente a los periodistas, sino a toda
persona interesada en los derechos de la infancia. Estas preguntas no
sólo se centran en el problema inmediato, sino en descubrir algunas
de las causas fundamentales que propician el abuso.
Por ejemplo, en
algunas comunidades pobres, niñas que apenas están saliendo
de la infancia, a veces con 13 años de edad, son obligadas a
casarse y quedan embarazadas incluso antes de que su cuerpo haya terminado
su metamorfosis, poniendo de este modo en peligro su propia vida y la
de su bebé. La niña, que aún no se ha convertido
en mujer, abandona su familia para vivir en la familia de un marido
que probablemente le duplica la edad. Va a depender de la voluntad de
los demás miembros de la familia, especialmente de su marido
y de su suegra, que domina el hogar. La niña puede estar expuesta
a padecer abusos sexuales de la parte de su marido y otros abusos psicológicos
o físicos de parte de él y de su familia política.
Si su marido le es infiel, corre el riesgo de contraer una enfermedad
sexualmente transmisible, incluso el SIDA. No puede decidir utilizar
anticonceptivos ni disponer de ellos libremente, de tal manera que no
puede controlar su fecundidad ni espaciar los nacimientos. Puede verse
privada de asistencia médica.
En lo que respecta al acceso a los alimentos, probablemente ocupa el
último lugar en la jerarquía familiar. Esta niña
no tiene ningún control sobre los aspectos esenciales de su vida.
Una niña que haya tenido esta experiencia no tendrá la
fuerza necesaria para defender a su propia hija, que será obligada,
llegado el momento, a casarse demasiado pronto. Los investigadores o
reporteros que intentaran conocer las razones por las que esta joven
madre ha cedido en matrimonio demasiado pronto a su propia hija y pensaran
que lo hace porque no la quiere cometerían un grave error.
Los
niños se enfrentan a múltiples riesgos
El lazo común que une a todas las formas de abuso es que los
niños no tienen el poder de controlar su vida y que los adultos,
por su parte, no los protegen o son incapaces de hacerlo. Los niños
pueden ser privados de poder porque tienen miedo o son objeto de amenazas
físicas, o porque los adultos que deben protegerlos están
lejos de ellos, o porque ellos mismos o su célula familiar depende
económicamente del autor de los abusos, o porque son víctimas
de una burocracia que se muestra indiferente a las necesidades de un
niño. Privado de poder y de protección, el niño
es vulnerable por diferentes razones cuando otras personas ejercen su
poder sobre él. Los niños en pleno crecimiento, expuestos
a peligros o que carecen de la protección de los adultos, a menudo
corren múltiples riesgos, incluso a veces de la parte de los
que supuestamente deben protegerlos. La presente guía fue elaborada
a raíz de una conferencia mundial sobre la explotación
sexual de los niños, pero naturalmente, no se trata de la única
forma de explotación o de abuso sobre la que un periodista desearía
trabajar.
- Los niños
de clases sociales desfavorecidas pueden sufrir por la falta de atención,
simplemente porque no hay nadie para cuidarlos mientras que sus padres
trabajan para satisfacer las necesidades de la familia, o lo mismo ocurre
con los niños de clases favorecidas porque sus padres, en lugar
de ofrecerles su amor y su tiempo, prefieren preocuparse por sus riquezas
materiales.
- Millones de niños
se ven obligados a trabajar durante largas horas, ya sea para sostener
a su familia, o porque son explotados con fines comerciales.
- Las niñas
son víctimas de varios tipos de discriminación: no gozan
de los mismos derechos que sus hermanos en lo que respecta a la comida,
la educación o decidir libremente su porvenir.
- Las guerras, la
sequía o las catástrofes naturales fuerzan a los niños
a refugiarse en otro lugar. Son muchos niños que se ven obligados
contra su voluntad a participar en la guerra.
- En la mayor parte
de las grandes ciudades, hay niños que carecen de hogar y viven
por sus propios medios. Los niños de la calle son vulnerables
a todo tipo de explotación y abusos.
- Los niños
internados en instituciones cerradas corren un gran riesgo de padecer
abusos, ya que no hay nadie que sea testigo de la situación y
pueda denunciarla con el fin de protegerlos. Entre los niños
que corren estos riesgos adicionales se encuentran los que viven en
internados, en establecimientos penitenciarios, o instituciones para
niños con discapacidades.
- Los niños
con discapacidades pueden perder sus derechos, porque no son valorados
por la sociedad y por ello pueden llegar a perder la estima de su propia
familia. Aun cuando se admite su derecho a los cuidados materiales,
pueden negárseles el derecho de jugar, de aprender y de expresarse.
- Los niños
que viven ilegalmente o semilegalmente en un país corren un mayor
riesgo de ser explotados y tener que mendigar o prostituirse.
La explotación
sexual es sólo uno de los peligros que amenazan a los menores
vulnerables, y rara vez se trata de un fenómeno aislado. Los
niños de todas las categorías anteriores corren el riesgo
de padecer abusos sexuales como un factor de opresión adicional
en sus vidas.
Por ejemplo, el
reclutamiento de niños en las fuerzas armadas, o el secuestro
de niños a los que se obliga a luchar en los ejércitos
clandestinos o guerrillas, es una violación grave de los derechos
fundamentales del niño, ya que le roba su infancia y lo pone
en grave peligro de muerte inmediata. Asimismo, los abusos sexuales
cometidos sobre niños soldados también son muy frecuentes,
mientras que las niñas son obligadas a servir de "esposas"
a los combatientes de mayor edad. Se las utiliza ya como esclavas sexuales,
ya como criadas para todo y además deben combatir como soldados.
Asimismo, para los
niños de la calle las agresiones o la explotación sexual
es sólo un riesgo entre muchos otros. La explotación sexual
puede también tener relación con el trabajo infantil con
fines comerciales, es decir, que los menores a menudo dependen de adultos
que desean explotarlos comercialmente.
Los niños
se han vuelto todavía más vulnerables desde la aparición
del VIH/SIDA, especialmente debido a dos mitos persistentes. Uno es
que las relaciones sexuales con una virgen pueden curar esta enfermedad.
Este mito (totalmente falso, naturalmente) ha hecho aumentar el riesgo
que corren las niñas de ser violadas y, en el caso más
extremo, ha dado lugar a los terribles casos de "violaciones de
bebés" en Sudáfrica. El otro mito es que las relaciones
sexuales con un menor implican menores riesgos de contraer el SIDA.
Este mito ha alentado al comercio del sexo a buscar niñas cada
vez de más corta edad con mucho mayor interés por cuanto
pueden exigir precios más altos por esta razón. De hecho,
según la Organización Mundial de la Salud, un menor es
fisiológicamente menos capaz de resistir a una infección
que un hombre o una mujer adultos. Por lo tanto, un o una menor de edad
obligado a prostituirse tiene mayores probabilidades de contraer una
enfermedad sexualmente transmisible.
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