"Las mejores directrices no son un catálogo
de lo que hay que hacer o lo que hay que evitar,
sino que brindan un marco de reflexión profunda sobre las cuestiones éticas."

La lente distorsionada Una ONG internacional organizó una visita de los medios de comunicación
a un campo de refugiados donde los fotógrafos tomaron fotografías
de niños llorosos.
Sus fotografías aparecieron al día siguiente en
todo el mundo.

El agente de prensa de la ONG se mortificó cuando descubrió
más tarde la razón por la que los niños lloraban.
Pensaron que los largos objetivos de las cámaras eran fusiles y que los fotógrafos eran soldados que habían venido a matarlos.
Los fotógrafos crearon el temor que simplemente pensaron estar filmando.

Ilustración
New Internationalist
Federación Internacional de Periodistas (FIP)
Los derechos del niño

Por qué los periodistas necesitan directrices
para informar sobre los niños


Se espera que los periodistas trabajen con un elevado grado de autonomía, que decidan a quién deben entrevistar, fotografiar, filmar o grabar y qué forma darle al material que recogen en un artículo o para un programa. En el curso de este trabajo los responsables o el público a menudo hacer sugerencias, o intentan indicarles qué material deben usar o no. Por lo general, los periodistas resisten a los intentos de que les digan cómo hacer su trabajo. El aspecto positivo es que los periodistas no sucumben fácilmente a la presión de alterar una historia para que se adapte mejor a los intereses creados. El negativo es que los periodistas rara vez entablan un debate acerca de temas éticos con personas fuera del sector. Lamentablemente, muchos periodistas se muestran intransigentes en relación con el exterior y acaban plegándose a las órdenes procedentes del interior. En efecto, resisten bien a los intentos externos de influir en lo que escriben o filman, pero sucumben sin protestar en el seno de sus organizaciones a las instrucciones que contravienen su deontología, o a restricciones drásticas que perjudican la integridad de su material.

El propósito de las directrices es influir sobre la manera en que los periodistas hacen su trabajo. Las mejores directrices no son un conjunto de prescripciones sobre lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse, sino que proporcionan un marco de reflexión profunda sobre las cuestiones éticas. Este tipo de directrices ayuda a los periodistas a recurrir a su juicio profesional y a darles una mayor confianza en la manera en que tratan los problemas y cómo deciden resolverlos. Los periodistas que reflexionan teniendo en cuenta las cuestiones éticas actúan con mayor libertad, ya que están confiados en que pueden aplicar los principios de una manera coherente. Estas directrices también proporcionan a los periodistas de primera línea, los que dan la cara al público, una base para cuestionar el uso inapropiado de ese material o las distorsiones introducidas durante el proceso de edición. Las directrices son de gran utilidad para los profesionales que dirigen el trabajo de otros periodistas o que editan y procesan el material. Por último, las directrices pueden concienciar al público acerca de la manera en que los periodistas enfocan su trabajo y permite a los periodistas defender sus decisiones en público.

Los periodistas se suscriben a un código de conducta, publicado por su sindicato de prensa, su asociación profesional o empleador. No obstante, en la práctica, la mayoría de los periodistas tienen una idea superficial de los códigos y se basan en una idea general de sus principios.

Por otra parte, los niños requieren protocolos precisos a fin de que sus derechos humanos queden protegidos. Estos protocolos permitirán a los niños que vean que los periodistas toman estos asuntos y puntos de vista en serio.

Aseguran que los periodistas, fotógrafos, cameras y profesionales de la prensa no violen los derechos de los niños. La mayoría de los adultos son capaces de decidir qué tipo de participación desean tener en los medios de comunicación y de tomar decisiones informadas respecto al alcance de su colaboración. Los niños y las personas jóvenes no tienen los conocimientos ni la experiencia para tomar una decisión de este tipo. Es probable que un niño se entusiasme (o se asuste) al ver las cámaras o a los técnicos de la televisión, dependiendo de su edad y experiencia. El tema sobre dar el nombre de los niños o filmarlos, o de obtener su consentimiento se discute detalladamente en la sección Entrevistar, fotografiar y filmar a los niños.

No existe igualdad de condiciones entre el periodista, el fotógrafo o el realizador del programa y el niño, y donde existe un desequilibrio de poder existe un espacio potencial para la explotación. Por eso,
los periodistas que toman estas directrices seriamente,
protegen a los niños y al mismo tiempo a sí mismos.

 
Federación Internacional de Periodistas (FIP)
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