Ilustración
Peter Mclntyre

Aidan White
Secretario General
Federación Internacional
de Periodistas
Federación Internacional de Periodistas (FIP)

Los derechos del niño


Introducción


Si los derechos de los niños ocupan un lugar predominante en los principales medios de comunicación, por lo general es en el contexto de abusos y explotación de niños o por sensacionalismo. Los niños suelen ser vistos y escuchados a distancia, lo que refleja su debilidad y que no deja de salir a la luz en todo debate sobre los medios de comunicación y los derechos del niño, de modo que rara vez se permite a los menores hablar en su propio nombre.

Sensibilizar con respecto a los derechos de los niños y promover los derechos del niño es un desafío que se plantea a los medios de comunicación. Los medios de comunicación no sólo deben informar de manera imparcial, honesta y precisa sobre la experiencia de la infancia, sino que también deben dar espacio para las opiniones diversas, originales y creativas de los propios niños. Ya sea en las noticias y los asuntos de actualidad o en el complejo mundo de las artes creativas e interpretativas, todos los profesionales de los medios de la comunicación, y las organizaciones para las que trabajan, tienen la responsabilidad de reconocer los derechos del niño y reflejarlos en su trabajo.

Sin embargo, ¿cómo sensibilizar?. La respuesta requiere un examen de la manera en que trabajan los medios de comunicación, de cómo se aplican los principios existentes de responsabilidad y cómo es preciso liberar a los medios de comunicación de las riendas del control político y económico que limita el profesionalismo y socava las normas éticas. No será fácil. En un mundo de rápidos cambios tecnológicos y la globalización de la información, la competencia comercial ha provocado un perceptible descenso en las normas en los medios de comunicación tradicionales. Al mismo tiempo, muchos gobiernos y autoridades públicas manipulan la información a través de regulaciones o formas de censura, a menudo para satisfacer estrechos objetivos políticos más que para satisfacer las necesidades de las personas o proteger los derechos del niño. Ya sea motivados por objetivos comerciales o sujetos a controles políticos, los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación son objeto de una presión creciente.

Sensibilizar

Los medios de comunicación desempeñan un papel importante en la sensibilización del público en relación con los derechos del niño, pero pueden mostrarse ambiguos. Aun cuando los periodistas puedan revelar casos de abusos y sensibilizar con respecto a los derechos de los niños, los medios de comunicación también infiltran en el público actitudes tolerantes hacia la pornografía y la prostitución infantil o proporcionan los medios (por ejemplo, los anuncios) que exponen a los niños a los autores de los abusos. Por una parte, los medios noticiosos cuentan la historia de la persona que ha sufrido el abuso y de la persona que lo ha cometido, a través de reportajes, fotografías, documentales y obras dramáticas. Sin embargo, por otra parte, pueden convertirse ellos mismos en explotadores, creando imágenes sexualmente provocadoras en las noticias o la publicidad o, peor aún, como el vehículo de pornografía infantil o una fuente de información para las redes de pederastas.

La manera en que los medios de comunicación representan a los niños ejerce un profundo impacto sobre la actitud de la sociedad hacia los niños y la infancia, que también afecta a la manera en que los adultos se comportan. Además, las imágenes de sexo y violencia que los niños ven influyen sus propias expectativas respecto al papel que desempeñan en la vida. Varios países se muestran cada vez más alarmados de que la manera en que se representa a los niños puede incrementar los riesgos que corren. Preocupa hasta qué punto el comportamiento de los niños está influido por lo que ven en la televisión, especialmente con respecto a la violencia. Otra interrogante de crucial importancia es si los medios de comunicación alientan a los niños a tener, o a mostrar, una precocidad sexual activa, especialmente a través de la cobertura de la música pop y la moda.

Los periodistas necesitan ser sensibles respecto a las consecuencias de la información que proporcionan. La cooperación de los grupos de prensa y de los periodistas y su orientación hacia la salvaguarda de derechos y la dignidad de los niños y los jóvenes es sumamente importante para todos los que luchan por un mayor reconocimiento de los derechos del niño. La cobertura sensacionalista puede distorsionar y explotar un problema grave, haciendo más mal que bien. Algunos directores de diarios afirman que el sensacionalismo permite captar la atención de lectores y telespectadores hacia temas sociales graves.
No obstante, esa cobertura rara vez analiza las causas sociales y económicas del abuso de los niños; la dislocación de las comunidades y de las familias, el problema de la falta de vivienda, la corrupción de los empleadores, los proxenetas, la cultura de la droga o por qué los padres que viven en la pobreza venden a un hijo para mantener al resto de la familia. La historia positiva de los niños, sus vidas y sus derechos no se expresa en toda su dimensión. Examinar la manera en que esta situación puede cambiarse requiere el análisis de las condiciones profesionales en las que trabajan los periodistas, examinar los principios o directrices que han de seguir los periodistas y los realizadores de programas, así como los obstáculos que jalonan la vía del buen periodismo.

Normas, regulaciones y autorregulación

Informar correctamente sobre los derechos del niño requiere el acceso a una gran cantidad de información acerca de los niños, que por lo general poseen en gran parte las autoridades públicas. Los medios de comunicación no pueden informar de manera eficaz si no se dispone en general de información acerca de la educación, la salud, el empleo, el desarrollo y las condiciones sociales. Demasiados gobiernos e instituciones públicas guardan reserva y acumulan la información.

El respeto por el periodismo independiente es una condición esencial para una cultura de apertura de los medios de comunicación en relación con los niños y sus derechos. Los periodistas necesitan tener confianza en que pueden mantener normas éticas, más que "cumplir órdenes" y que pueden proteger a las fuentes de información confidenciales. Muchos casos de explotación de niños nunca serán revelados a menos que las personas que proporcionan la información a los medios de comunicación pueden tener la seguridad de que va a preservarse su anonimato.

El derecho a la libertad de expresión siempre es importante para los profesionales de los medios de comunicación, pero deben sopesarla con otros derechos importantes, más especialmente los derechos del niño a la libertad de no sentir temor y no ser explotado.

Los periodistas no se fían de los reguladores. Tienen muchas pruebas de que la intervención exterior inevitablemente da lugar a formas de censura. No obstante, es legítimo preguntar si la autorregulación de los medios de la comunicación es una respuesta suficiente a la preocupación pública respecto a las normas del periodismo, especialmente en una época en la que el crecimiento de las empresas mundiales de medios de comunicación e Internet parecen situar a los medios de comunicación fuera del ámbito de la responsabilidad pública a escala nacional. ¿Cuál es la eficacia de los códigos voluntarios y las directrices que establecen las obligaciones profesionales de los periodistas? Como en todas las formas de autorregulación, la eficacia depende de la confianza profesional de los periodistas, de su conocimiento de los temas y de las condiciones en las que trabajan.

Un estudio reciente a escala mundial sobre los códigos realizado para la FIP por el grupo de presión británico Presswise, reveló que las asociaciones de periodistas tienen pocos códigos específicos a las buenas prácticas para cubrir los derechos del niño. A fin de remediarlo, en mayo de 1998, la Federación Internacional de Periodistas elaboró un proyecto sobre las primeras directrices internacionales para los periodistas que abarcan los derechos del niño, en una conferencia a la que asistieron periodistas procedentes de 70 países. En América Latina, Africa y Asia se llevaron a cabo debates regionales sobre estas directrices y fueron formalmente aprobadas en el Congreso Anual de la Federación Internacional de Periodistas en Seúl, en 2001. Posteriormente, las directrices fueron presentadas en el 2º Congreso Mundial contra la Explotación comercial del niño celebrado en Yokohama, Japón, en diciembre de 2001. El objetivo de las directrices, que figuran en el presente documento, es asegurar la precisión y la sensibilidad entre los periodistas a la hora de informar sobre temas relativos a los niños. El código se sitúa en el centro de las preocupaciones del público en lo que se refiere a la manera en que los medios de comunicación tratan a los niños. Estas preocupaciones suelen ser por lo general:

  • Programas con imágenes de sexo, violencia o centradas en las víctimas que pueden resultar perjudiciales para los niños.

  • Estereotipos y una presentación sensacionalista del material periodístico.

  • El fracaso de los medios de comunicación a tener en cuenta las consecuencias de sus publicaciones y tratar de perjudicar lo menos
    posible a los niños.

  • Respetar la vida privada de los niños y la protección de su identidad,
    a menos que su revelación pueda demostrarse que es de interés público.

  • La necesidad de dar a los niños acceso a los medios de comunicación para expresar sus propias opiniones.

  • La obligación de verificar la información antes de su publicación.

Los códigos no garantizan una manera ética de informar, pero determinan los dilemas profesionales que enfrentan los periodistas y los medios de comunicación a la hora de informar acerca de los niños. Sensibiliza a los periodistas y a los medios de comunicación con respecto a sus responsabilidades.

Las presiones comerciales sobre los periodistas
y los medios de comunicación.

La feroz competencia comercial es uno de los factores que dan lugar a la explotación de los niños por parte de los medios de comunicación. La exposición de las emociones y el sensacionalismo atrae audiencia y vende noticias. Las organizaciones mercantilistas de medios de comunicación ejercen una mayor presión sobre los equipos de redacción para aumentar la productividad. Por tanto, los periodistas a veces toman sin meditar un camino fácil recopilando información y noticias, perpetuando mitos y estereotipos.

Prevalece un desagradable equilibrio de intereses donde a menudo se sacrifican las normas éticas en favor de los imperativos comerciales. La autorregulación tiene la posibilidad de no ser convincente cuando los grupos de medios de comunicación parecen ignorar el proceso o utilizan los códigos profesionales para servir sus estrechos intereses. Con mucha frecuencia, incluso los órganos reguladores carecen de poder para hacer cumplir sanciones ejemplares.

Los profesionales de los medios de comunicación necesitan poner en tela de juicio las limitaciones que los vinculan a los mercados. Los periodistas, escritores y productores deben trabajar en favor de un sistema de cultura popular que se ocupe de las necesidades de los niños sin devaluarlos. La naturaleza competitiva del sector significa que los medios de comunicación a menudo cuidan menos los detalles con tal de vencer a una red o publicación competidora. No obstante, los periodistas deben permanecer siempre sensibles a la necesidad de métodos imparciales, abiertos y francos para obtener la información. El periodismo siempre debería ser ético, más aún cuando se ocupe de las necesidades de los niños.

La publicidad y las repercusiones de las nuevas tecnologías

Motivaciones esencialmente comerciales, principalmente la necesidad de ganar audiencia y publicidad, incluyen el contenido de la comunicación de los medios de masas, y estas motivaciones comerciales alcanzan su punto álgido cuando se trata de la publicidad. La publicidad también está sujeta a una combinación de legislación y autorregulación en lo que se refiere a la manera en que atrae a los niños. Asimismo, es una de las áreas más controvertidas de la actividad de los medios de comunicación. Henry Danthan, Director Ejecutivo de la Federación Mundial de Publicistas, que representa a las asociaciones nacionales y a las empresas multinacionales de publicidad, cree que se está generando un "clima antipublicidad" en algunos lugares de Europa debido a un pánico injustificado en lo que se refiere a su influencia sobre los niños. No cabe duda de que la industria de la publicidad es sensible a las imputaciones que se le hacen respecto a su utilización de los niños.

El concepto de autorregulación en la publicidad plantea problemas. Los mecanismos sólo están preparados para tratar las violaciones graves a las regulaciones, mientras que los principales problemas se deben al efecto de acumulación de estereotipos banales a los que se recurre sin sanción alguna. En segundo lugar, los códigos publicitarios, al igual que los que abarcan el periodismo, a menudo dependen de nociones tales como el "buen gusto", el "mal gusto" y la "decencia". Sin embargo, ¿cómo han de interpretarse y aplicarse esos términos en una industria donde la imagen es un potente motor de venta?. Por otra parte, en una era de comunicación global, el material preparado en un país puede ser difundido en una región con expectativas y valores culturales diferentes.

El desarrollo de nuevas formas de comunicación, tales como Internet, preocupa a escala internacional, especialmente debido a la amplia disponibilidad de pornografía en Internet y porque las personas que intentan captar niños para hacerlos objeto de abusos deshonestos utilizan esta tecnología para atraerlos o para intercambiar información.
El principal problema para controlar el material en Internet es que nadie lo controla. No obstante, las recientes redadas internacionales de la policía contra las redes de pederastas han demostrado que los servicios en línea no tienen por qué ser refugios seguros para los que explotan a los niños.

Los que están a favor de la libre expresión, tanto en los Estados Unidos como Europa, han rechazado los intentos gubernamentales para controlar el contenido en Internet, pero persiste la necesidad de salvaguardas. Los recursos técnicos para los padres y los niños para levantar barreras de protección contra la explotación en línea son sólo parte de la respuesta y será preciso ocuparse de esta cuestión en la medida en que cada vez acceda a Internet un mayor número de niños.

De hecho, la mayoría de los niños del mundo están excluidos de Internet debido a la pobreza de recursos técnicos y financieros. Recientemente se informó que sólo el 0,1 por ciento de africanos tienen acceso a éste. Asegurar el acceso a la red Internet al mismo tiempo que se protege a los niños contra la explotación es uno de los principales desafíos.

Las estrategias para extender los derechos del niño tendrán que vincularse a este entorno rápidamente cambiante de los medios de comunicación, un entorno que brinda mucho menos espacio para un control y regulación centralizados que antes. Las soluciones tendrán que encontrarse en los mecanismos que confieren a los adultos y a los propios jóvenes el poder de ejercer control en el mundo en línea.

Ver y escuchar a los niños

El tema de la identidad, por ejemplo, está en el centro de la tarea periodística. Forma parte de la naturaleza del periodismo, desde las primeras lecciones en la escuela de periodismo, se aprende que la vocación de esta actividad es proporcionar hechos, incluidos detalles personales acerca de quién está envuelto en ellos. La decisión de suprimir información tiene que ser cuidadosamente examinada, pero la naturaleza de los derechos del niño siempre debería inspirar al periodista el respeto, por encima de todo, de los derechos del niño.

El presente documento analiza la manera en que los periodistas pueden proteger la identidad de los niños, que no debe quedar expuesta a los focos de la publicidad, y permitir que se expresen en los medios de comunicación, escuchando sus puntos de vista y aspiraciones.

Los convenios y recomendaciones internacionales hacen hincapié en el derecho de los niños a expresarse con respecto a las decisiones que les afectan y pedir que se modifique la manera en que se mira a los niños.
El Consejo de Europa ha recomendado programas documentales sobre la vida de jóvenes en diferentes países con el objetivo de dar a los niños de 7 a 18 años, incluidos los niños desfavorecidos y migrantes, una oportunidad de manifestar sus opiniones.

Como parte de su aprendizaje, los niños también necesitan educarse para ser personas entendidas y críticas acerca de la manera en que trabajan los medios de comunicación. Existen algunos proyectos en el mundo que tratan de brindar a los niños la oportunidad de crear sus propios medios de comunicación. Entre éstas se encuentra la agencia de noticias de los niños ANDI, en Brasil, y Children's' Express en los Estados Unidos y el Reino Unido. Estas iniciativas pueden aparecer como amenazas a las nociones tradicionales del periodismo profesional. No obstante, en una época en que los servicios electrónicos permiten a todo el mundo acceder a una información no filtrada, el desafío de los medios de comunicación tradicionales es no crear obstáculos para la participación, sino promover un acceso que tenga en cuenta a los niños sin disminuir el profesionalismo ni las normas.

Ha de investigarse la manera de dar nuevos medios de conceder a los niños el acceso a los medios de comunicación como fuentes de información. Los medios de comunicación podrían examinar la posibilidad de contratar a "niños corresponsales" que cubrieran brevemente todos los aspectos de las vidas de los niños e impartir una formación específica a los periodistas para capacitarlos a expresar los puntos de vista del niño.

Otra medida para ayudar a los periodistas a cubrir los temas relativos a los niños con fidelidad sería que las ONG de cada país reunieran una guía de expertos fiables sobre diferentes temas que podría estar disponible en cada redacción.

Los organismos internacionales han pedido que se dé mayor información a los niños, tanto a través de los medios de comunicación como en la escuela, de modo que puedan protegerse a sí mismos de los peligros y riesgos de la explotación sexual. Sin embargo, los niños, a partir de la escuela primaria en adelante, también necesitan una formación que los familiarice con los medios de comunicación a fin de ayudarles a entender y decodificar los mensajes que reciben de los programas y la publicidad, para convertirse en consumidores críticos y bien informados de los medios de comunicación.

Conclusión

Esta publicación incluye algunas recomendaciones muy prácticas para sensibilizar la prensa y los periodistas y para promocionar el debate entre la prensa reportando sobre sus derechos. Los profesionales de la prensa tienen que jugar el mayor papel en este debate sino otros serán impacientes y buscarán control y medidas de controlarles. Estas regulaciones no serán efectivas para la protección de los niños, pero lo harán más difícil aun para los periodistas de trabajar de manera adecuada.

Aunque no existen respuestas simples para asuntos tan complejos o dilemas éticos, sí hay estándares y reglas básicas que permitan a las medias de juzgar como reportar sobre los niños en la sociedad. La necesidad de una formación periodística para informar sobre los derechos de los niños nunca ha sido mayor, empezando tanto en las escuelas de periodismo como en el curso de la profesión. Los malos hábitos en la sala de redacción y la tiranía de los plazos de entrega siempre representarán una desventaja si se desea dar una buena información, pero pueden superarse si los periodistas y los realizadores de programas a todos los niveles conocen las buenas prácticas y reciben información acerca de la importancia que revisten los derechos del niño.

Existe la posibilidad de que los periodistas representen a los niños en una manera que conserve su dignidad y evite la explotación y un trato injusto. Existen muchos ejemplos de buen periodismo que actúan como un contrapeso a la indiferencia de los medios de comunicación así como a la falta de sensibilización y ponen en tela de juicio los mitos.

Es necesario que los medios de comunicación determinen las buenas prácticas, aprueben normas altas y alienten mejores artículos y reportajes.

Federación Internacional de Periodistas (FIP)
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